ESTATUTO   DE   PUBLICACIONES

1   Este estatuto se propone ayudar a las superiores en su solicitud pastoral con rela­ción a los monjes y monjas de sus comunidades que quieran publicar escritos. Cuando Dios concede a un miembro de la Orden el talento para escribir, la solicitud pastoral de su superior o superiora orientará esta cualidad para que redunde en beneficio de la Iglesia y de nuestras comunidades y así nuestro patrimo­nio será mejor conocido y desa­rrollado más plenamente.

2   El presente estatuto mantiene intactas todas las prescripciones del Derecho Universal relativas a las publicaciones (c 823-833 del CIC).

3   Los monjes y las monjas que deseen publicar deben, antes de hacerlo, recibir el correspon­diente permiso dentro de la Orden, a no ser que sean superiores mayores. Esto se aplica incluso en aquellos casos que el Derecho Universal prescribe la aprobación del Ordinario del lugar.

4   En la Orden el imprimi potest es dado por:

    a) El Abad, para las publicaciones de uno de sus monjes.

    b) Por la Abadesa, para las publicaciones de una de sus monjas.

    c) Por el Abad General, para las publica­ciones oficiales de la Orden.

5   Quienquiera que esté capacitado para dar el imprimi potest en la Orden debe proceder por sí mismo a examinar el texto a publicar, aunque puede hacerse ayudar al menos por un lector capacitado (hombre o mujer) para juzgar el trabajo, eligiendo a tal persona entre las que a tal efecto haya delegado la Conferencia Regional, o a otra persona capacitada, teniendo en cuenta la naturaleza del escrito.

6   Las Conferencias Regionales:

    a) Designarán un número suficiente de censores cualificados (hombres o mujeres) para que examinen, dentro de un plazo prudencial de tiempo y conforme a la fecha de aparición, los escritos que hayan de ser publicados.

    b) Determinarán la cuantía de la compensa­ción económica de los censores.

7   Los escritos deberán ser juzgados no sólo por lo que se refiere a la fe y a la moral, sino que se tendrá también en cuenta la conve­niencia de tal publicación por un miembro de la Orden. El imprimi potest se concederá siempre, a no ser que exista una causa razonable para impedir la publicación. En este último caso se darán las explicaciones oportunas al autor.

8   El imprimi potest, precedido del necesario nihil obstat de los censores, debe ser concedi­do por escrito y figurar en la publicación, a no ser que se trate de artículos, publicaciones periódicas (revistas, periódicos, etc) o colaboraciones a trabajos colectivos. La autoridad que da el imprimi potest puede dispensar de la mención de este permiso en casos especiales.

9   En caso de emitirse un juicio negativo sobre una publicación presentada para obtener el imprimi potest, se puede recurrir al Padre Inmediato o al Abad General. Puede entonces examinarse de nuevo la obra y puede solicitarse la opinión de la Conferencia Regional.

10  Se ruega a los autores de publicaciones que envíen un ejemplar de las mismas a la Casa Generalicia.

(Aprobado en la RGM de 1990).