THEMA : Demografia

Uno de los mayores retos al que debe hacer frente la humanidad es el de la demografía galopante. El crecimiento de la población volvió exponancial. La población mundial triplicó durante el último siglo. En los años 20, la población mundial era de más o menos 2 mil millones; ahora somos 6 mil millones. Según el Banco mundial, la población de los países en desarrollo va a crecer de 80 millones cada año en los próximos años. Al mismo tiempo unos 800 millones seres humanos están muriendo cada día. Lo que no impide los discursos natalistas de los pontícifes religiosos o económicos occidentales. Para los portavoces religiosos, la perspectiva natalista traduce una actitud «naturalista»: los niños nacen por la voluntad de Dios y no puede ir en contra de esta voluntad utilizando medios anticonceptivos o abortivos. El destino de estos niños, sobretodo los del Tercer Mundo, no parece ser un problema. Los economistas de formación tradicional resonan en términos de consumidores necesarios para garantizar y deshacerse de los productos. Los mayores productores sólo quieren enriquecerse con los futuros consumidores. Cambiar las reglas del mercado no viene a la mente. A veces, se entiende un pensamiento subyacente que se exprima en voz baja: hay que hacer niños «blancos» por no ser sumergidos por niños «de color». Pero no somos racistas!

En el norte, lo ideal no es andar al paso en ciudades obstruidas, edificar sin límites building, vivir en la contaminación del ambiente y del sonido. Y en el sur, no es admisble hacer niños que no conozcan más que el hambre, la enfermedad y la muerte.

Objetivo: los gobiernos de una serie de estados del Tercer Mundo son perfectamente concientes que una demografía galopante impide cualquier crecimiento económico: los nacimientos comen los inversiones. El principio de una limitación razonable de los nacimientos es admitible. En China el problema ha sido resolvido de manera autoritaria: castigo para los padres que tienen más de un niño. El medio no es el más legitimo y el más eficaz. Según las estudias del Banco Mundial, cargado de luchar contra la povredad en el mundo, la «disminución del crecimiento de la demografía queda una prioridad en los países del Tercer Mundo». Pero las medidas sociales- información de la mujeres, centros de planificación familiar, enseñanza general, cuidados de salud- disminuyen más eficazmente los altos índices de natalidad que las políticas que tratan de disminuir los nacimientos. Menos niños = más riquezas. Pues es el camino que debemos seguir. En nuestros países, se incitará más a la «responsabilidad de los padres». Debemos saber que si damos la vida, también damos la muerte.

La preocupación demográfica es lo que está en juego. Los esfuerzos del Banco mundial no bastan; todas las organizaciones mundiales humanitarias deben constituir una ayuda. Un plan mundial debería ser definido y aplicado lo más pronto posible.

«Una rápida disminución de los nacimientos podría reducir el crecimiento de la población mundial de 2 a 3 mil millones para que se estabilize al fin del siglo próximo.» (Población y desarrollo: Implicación para el Banco Mundial)

«Haz más el amor y menos niños!»


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