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Razón de ser y contexto

Lejos de la perspectiva del “choque entre civilizaciones”, los pueblos en los que se basa este proyecto pueden colaborar en una “mundialización no uniformizante”. Mientras que la Unión Europea intenta que su voz se escuche en el concierto de las naciones, el Mundo árabe sigue siendo una encrucijada estratégica repartida entre tres continentes. Unas relaciones euro-árabes armoniosas podrían constituir, por tanto, una etapa más en la larga marcha de la humanidad hacia la paz mundial.

Durante el último cuarto de siglo no han faltado tentativas de acercamiento, tanto en el plano político a través del Diálogo Euro-Árabe, como en el económico a través de la Conferencia Euromediterránea de Barcelona, en 1995. Tales instancias no han dejado de vindicar la necesidad de extender dicha colaboración a los planos cultural y educativo. En octubre de 2002 se instituyó la primera cooperación pedagógica con la apertura del Programa Tempus a los países del Magreb y de Oriente Próximo. De los puentes que dicho evento permitió desplegar por el Mediterráneo, el que nosotros queremos utilizar es el puente pedagógico, ya que serán las nuevas generaciones las que con toda seguridad verán nacer nuevas culturas, nuevas actitudes y nuevas solidaridades.

Europa y el Mundo Árabe, siempre proclives a poner de relieve sus diferencias, suelen olvidar sus puntos de convergencia : la preeminencia de los valores espirituales sobre los valores materiales ; la búsqueda de significados de acontecimientos y fenómenos, reflejada en el sentido de la historia o del destino y en el esplendor de la filosofía, de la teología y de la ciencia ; la importancia dada a la palabra en estas tierras donde nacieron la escritura y las “religiones del Libro” ; las raíces comunes entre la Historia Antigua egipcia y grecorromana ; el respeto a una cultura secular - la del Antiguo Mundo - que alimenta la visión de sus futuros ; la necesidad de expansión que les ha conducido a civilizar, enseñar, convertir y con frecuencia conquistar a otros pueblos ; en definitiva, tras haber pasado página a las colonizaciones, un inmenso deseo de vivir en paz en el seno de la familia humana.

Toda esa red de relaciones enlazadas en el espacio y el tiempo, pero también los problemas actuales a los que se han de enfrentar ambas comunidades, nos motivan a trascender nuestros monólogos paralelos y establecer las bases de un diálogo constructivo. La cultura es un lugar de comunicación privilegiado entre los seres humanos, un patrimonio que permite a unos y a otros conocerse y apreciarse dentro de su diversidad, más allá de toda divergencia política o filosófica. Gibraltar, símbolo geográfico de la unión de ambos mundos, nos parece un nombre digno para este proyecto.