En la eucaristía no hay grupos de presión

La pastoral europea en Bruselas

http://users.skynet.be/fce/wolf_fichiers/image004k.jpgEl proceso de unificación europea es una empresa fascinante. Acompañar este proceso responde a la tradición de los jesuitas de prestar sus servicios allí donde se trata de tomar decisiones que afectan a la vida de muchas personas. Pero en Bruselas no debería restaurarse la antigua costumbre de ejercer la pastoral en las residencias de los príncipes. Hoy día diríamos que “en la celebración de la eucaristía no debe haber grupos de presión”.

Aunque la Compañía de Jesús mantiene un estrecho contacto con las instancias decisorias europeas, no depende de ellas. Últimamente no se ha oído con mucha frecuencia el reproche, no siempre hecho en broma, de que “vosotros los jesuitas de Bruselas sois también eurócratas”. Por una parte acompañamos el proceso de unificación europea a través de nuestra Oficina (la OCIPE) y de la Central Europea del Servicio de Refugiados (JRS), y por otra parte ejercemos nuestra pastoral en el ambiente internacional de Bruselas. La Unión Europea (el Parlamento, la Comisión y el Consejo) emplea a cerca de 25.000 personas, a las que debe añadirse el personal de la OTAN, del cuerpo diplomático y de las empresas internacionales, muchos de cuyos componentes viven en Bruselas con sus familias. Con una pequeña parte de esta “población internacional” mantenemos contactos a diversos niveles.

Este artículo presenta algunas actividades en las que está comprometida la pastoral de la Orden: el Hogar Católico Europeo, la Capilla de la Resurrección y la enseñanza de religión en las Escuelas Europeas. Ninguna de estas actividades se lleva a cabo sin la colaboración de los que no son jesuitas. Su compromiso y su estímulo han sido y siguen siendo con frecuencia una fuente de iniciativas apostólicas, tal como lo muestra el Hogar Católico Europeo.

Cuando, a partir de 1962, empezaron a instalarse en Bruselas cada vez más funcionarios europeos, muchos buscaban un hogar religioso, y sobre todo aquellos cuya lengua materna era el italiano o el francés buscaban ofertas pastorales. Junto con algunos jesuitas, y siguiendo el deseo del Cardenal Suenens, fundaron el “Hogar Católico Europeo”. Aunque los jesuitas siempre han ejercido la dirección pastoral, el Hogar fue fundado por laicos, que lo dirigen de manera autónoma. El objetivo era, y sigue siéndolo, ofrecer a los hombres y mujeres implicados en la unificación europea un hogar para su fe y un lugar de reflexión sobre sus compromisos profesionales. Para todos ellos, el Hogar quiere ser un “Centro de celebración de encuentros, de reflexión, de formación, de acción y de celebración”. El Hogar está situado cerca de los edificios de la administración europea, lo cual determina al mismo tiempo su prioridad pastoral.

Las principales lenguas que marcan la vida del Hogar son el italiano, el francés, el polaco y el español. Son las lenguas utilizadas en las celebraciones eucarísticas y en diversos grupos de reflexión en torno a cuestiones teológicas, políticas y bíblicas, así como en diversas manifestaciones artísticas y sociales. Un Consejo Internacional Pastoral, en el que están representados todos los grupos lingüísticos y las diversas secciones existentes, delibera sobre las diferentes actividades y su coordinación. El periódico local “Communitas”, de carácter multilingüe, es enviado cada mes a cerca de mil hogares. Algunos adultos, que en parte son profesores en las Escuelas Europeas, preparan a los diversos sacramentos en la lengua materna respectiva. Para la confirmación hay una celebración común a todos los grupos lingüísticos, lo que no es posible realizar para la primera comunión, dados los insuficientes conocimientos lingüísticos de los niños participantes. El escultismo y otras múltiples actividades extraescolares favorecen la cohesión de los futuros europeos. Especial importancia revisten la organización de convivencias los fines de semana y la celebración de campamentos de verano, ocasiones en las que pueden experimentarse las dificultades y las oportunidades que ofrece la coexistencia de culturas diferentes. En las celebraciones internacionales, como la celebración mensual de una eucaristía internacional, se reúnen todos los grupos lingüísticos. En los grupos de intercambios de opiniones, por ejemplo acerca de la Convención Europea, la que que está diseñando una Constitución para el continente, se establecen criterios para la unificación europea partiendo de la fe. En un edificio de la Comisión Europea se celebran conferencias en las que los cristianos pueden formarse su propia opinión sobre cuestiones de actualidad. Estas conferencias se organizan con la colaboración de la OCIPE y de la “Conferencia de Iglesias Europeas”, una organización europea de carácter ecuménico que integra a 123 iglesias ortodoxas, anglicanas, católicas tradicionales y protestantes. Actividades sociales, como el apoyo a la diócesis de Corocoro, en Bolivia, y celebraciones ecuménicas vinculadas a la Capilla de la Resurrección amplían las perspectivas más allá de la realidad vivida por cada uno. Otras celebraciones mayores a lo largo del año y una orientación comunitaria garantizan la cohesión de todas las comunidades presentes en el Hogar.

http://users.skynet.be/fce/wolf_fichiers/image005k.jpgEl Hogar participa en la coordinación de las “comunidades extranjeras” existentes en la Diócesis (con frecuencia debe reaccionarse contra la idea de que los “europeos” son inmigrantes “de lujo” que no tienen problemas). Desgraciadamente, es un hecho que los funcionarios europeos apenas mantienen contactos con sus compatriotas cuando éstos son trabajadores inmigrantes “tradicionales” que llegaron a Bélgica procedentes de Italia, España, Portugal o Polonia. Parece haber demasiadas diferencias en lo que se refiere, por ejemplo, a las finanzas, los conocimientos lingüísticos y la movilidad. Gracias a los contactos mantenidos con las comunidades latinoamericanas de Bruselas, el Hogar favorece una mayor integración.

Al Hogar se le presentan dos retos: por una parte, integrar a los diversos grupos del propio Hogar y, por otra parte, velar por que no surja ningún “guetto europeo”.

La espiritualidad ignaciana pretende partir siempre de la realidad que nos rodea: el mundo y la sociedad, con sus estructuras propias. Con ello responde adecuadamente al ambiente europeo. Debemos dirigir una atenta mirada a la realidad e introducir cambios allí donde sea necesario. Así, será posible acercarse más al proyecto de Dios sobre el mundo. Y los que acuden al Hogar valoran esta manera de abordar el mundo, la unificación europea y la fe. El Hogar es una Europa en miniatura. Lo que aquí es posible o difícil también lo es en la Europa de mayor formato. Acompañar a aquellos que, a menudo con esfuerzo y en medio de conflictos, adoptan decisiones importantes, así como a sus familias, ha sido y sigue siendo desde hace más de cuarenta años el objetivo del Hogar.

Desde que en 1958 comenzaron su andadura las instituciones europeas en Bruselas existen las llamadas Escuelas Europeas, en las que se imparte enseñanza en la propia lengua materna no sólo a los hijos de los funcionarios europeos, sino también a los de los miembros de la OTAN y del cuerpo diplomático. Las tres Escuelas actualmente existentes cuentan con 7.500 alumnos repartidos en once secciones lingüísticas. Como consecuencia de la próxima ampliación de la Unión Europea se crearán ocho nuevas secciones lingüísticas que acogerán aproximadamente a 1.000 alumnos. El Cardenal Suenens había confiado a la Orden la responsabilidad de la enseñanza de la religión, prácticamente obligatoria, para los alumnos católicos de dichas Escuelas. Desde hace muchos años son pocos los jesuitas que se ocupan directamente de la enseñanza. La coordinación de cerca de 45 profesores de religión, procedentes en la actualidad de diez países, corresponde a un responsable con competencia específica en la materia. Los alumnos acuden al Hogar para prepararse a recibir los sacramentos que no se imparten en las Escuelas.

También aquí se hace valer la espiritualidad de San Ignacio de Loyola. ¿Cómo he de orientar mi vida profesional para poder vivir mi fe dentro de ella? Es una pregunta que se plantean los jóvenes mientras se preparan con asiduidad a recibir los sacramentos. En sentido ignaciano puede hablarse de “multiplicadores”: en las Escuelas Europeas enseñamos a jóvenes que más adelante serán responsables de la toma de decisiones a escala europea y mundial.

http://users.skynet.be/fce/wolf_fichiers/image006k.jpgEl último proyecto en el ámbito de la pastoral europea es el de una capilla, situada a medio camino entre la Comisión, el Parlamento y el Consejo. En medio de un desierto de hormigón y de actividad administrativa donde se elaboran leyes y normas, las campanas de la iglesia recuerdan que el proyecto europeo va mucho más allá de esas realidades.

La capilla, de cuyo techo en ruinas crecieron árboles durante muchos años, ha vuelto a convertirse en un templo gracias a la iniciativa de funcionarios de las instituciones europeas y de miembros de la Orden, que devolvieron la vida un conjunto de ruinas. Ahora, la capilla vuelve a responder a su proyecto inicial de ofrecer un lugar para la contemplación, la celebración y el silencio en medio de la realidad, con frecuencia dura, en que se realiza el esfuerzo de crear una Europa unida. Aunque la capilla es una iniciativa católica, ya en sus estatutos se refleja su “apertura ecuménica”. La capilla es frecuentada principalmente por los funcionarios que trabajan en los edificios europeos circundantes, pero no constituye (como tampoco el Hogar) una parroquia.

A escala europea, en Bruselas desempeñan actividades no sólo los jesuitas, sino también varias Órdenes, que poseen aquí centros internacionales, como es el caso de los dominicanos, los franciscanos y diversas Órdenes femeninas. Cada vez son más la Órdenes que reconocen lo importante que es su presencia en la realidad europea, no porque constituyan grupos de presión, sino más bien por las múltiples posibilidades que se presentan de desarrollar una actividad apostólica en el ámbito europeo. Esta actividad sería inimaginable sin la colaboración, a menudo estimulante y retadora, de hombres y mujeres que no pertenecen a ninguna Orden religiosa. Las diversas actividades están cada vez más imbricadas entre sí. Las iglesias hacen oír su voz cada vez con más fuerza al lado de otras organizaciones no gubernamentales a fin de ser escuchadas por los responsables europeos.

En nuestra Comunidad Jesuita internacional “San Benito” nos encontramos actualmente nueve jesuitas procedentes de ocho países. Todos trabajan de manera “europea”, algunos ejerciendo directamente su influencia, tal como lo permite Bruselas, por ejemplo en el servicio de refugiados, otros acompañando el proceso de unificación en la Oficina Europea, y otros participando en la labor pastoral o en la estructura europea de la Orden. Un “Provincial europeo” es el superior de los jesuitas que trabajan directamente “para Europa”. Su título oficial es el de “Presidente de la Conferencia Europea de los Provinciales”. Esta Conferencia incluye a 32 provincias y regiones.

http://users.skynet.be/fce/wolf_fichiers/image007k.jpgTodo nuestro compromiso se apoya en la convicción de que la espiritualidad ignaciana es válida para las personas que aquí se ocupan de la política y la administración. Se trata de descubrir a Dios en todas las cosas y de acercar al mundo Su proyecto. Bruselas es un lugar adecuado para ello, ya que en esta ciudad se toman decisiones de gran alcance que afectan no sólo a los europeos, sino a todo el mundo. El proyecto europeo para el continente está muy próximo al de una concepción cristiana de la sociedad, y hay suficientes personas de buena voluntad que se empeñan en conseguirlo. El cometido principal de nuestra pastoral es estar cerca de todos los que realizan este intento en el ámbito europeo.

Wolfgang Felber / traductor: Luis González-Hontoria

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